SAN JUAN PURÉPERO:
S SUELO, SU GENTE Y SU CULTURA.

Córcoles.

Nuestra historia es interesante. Centenaria. Clara y oscura al mismo tiempo: mañana domingo Purépero cumple 150 años de Parroquia, el próximo miércoles cumple sus 424 años de existencia y el 10 de diciembre de este año, cumplirá 172 años como municipio.
Echemos un vistazo a su suelo, a su gente y a su cultura: su suelo nunca ha sido dibujado; su gente es buena, buena, buena como el pan, trashumante, más que las golondrinas. ¿Por qué?
Sus costumbres han sido y son, más fuertes que sus leyes. ¿Por que?
Rasquemos un poco en la historia en busca de las causas de estas tres circunstancias, que han moldeado nuestra personalidad.
Echemos una mirada a los 6 siglos en que Purépero ha rezado en español, ha viajado por el mundo, ha practicado su introversión, y sigue luchando por su desarrollo espiritual y material.
Su suelo:
El 27 de agosto de 1579 Francisco compró una tierra a los naturales de Tlazazalca, a una legua del pueblo. Esa tierruca fue la cuna de Purépero.
Cuatro años más tarde, (18-02-1583) Francisco fue premiado con “dos caballerías de tierra y un sitio para ganado menor” (800 hectáreas) por sus meritos en la guerra Chichimeca.
La Cédula de donación no le llegó al ex soldado porque su donador, el Virrey Lorenzo Suárez, murió en junio siguiente.
Medio siglo pasó, antes de que, Don Pedro Pacheco, marqués de Rosalbo, Virrey en turno, de la Nueva España, mandara dar por duplicado dicho documento a los herederos de Francisco.
Purépero creció el 26 de marzo de 1718, con una caballería de tierra denominada Teparícuaro, donde hay un Ojo de Agua, comprada a Manuel Bravo.
Se ratificó la propiedad de las tierras compradas, la donada y algunas porciones realengas, ante la fe de Don José Antonio de Jasso, Juez Subdelegado para la composición de tierras y aguas que en ellas hubiese, el 1º de agosto de 1760.
Ese juez, por primera vez en la historia determinó como límites de Purépero los siguientes: Por el oriente linda con la hacienda de San Pedro Zaurio (Caurio) y Juan Martínez de Navarrete.
Por el poniente con tierras y serranías, de los dueños de San Antonio.
Por el Sur, con San Francisco Ichán y San Juan Carapan y por el Norte con los naturales de Tlazazalca y de Acuítzeramo.
Testimonios: Por Caurio, compareció Nicolás Pimentel y dijo que los límites con Purépero, desde tiempo inmemorial son las paredes de Sansán.
Por Ichán, comparecieron Nicolás Tomás y otros viejos, que interpretados por Juan de Melgoza, estuvieron de acuerdo en los linderos.
Por Carapan, comparecieron: Don Matías Arias, alcalde y Pedro Bartolomé, regidor y otros viejos, que interpretados por Juan de Madrigal, dijeron estar de acuerdo en los linderos.
Por Tlazazalca compareció ante el Juez: Nicolás Gil y dijo que esas eran las tierras de Purépero; luego rindieron testimonio: Don Antonio Pimental, José Robles, José Álvarez del Castillo y Agustín Cortés, todos españoles y dijeron lo mismo.
Para erigir la nueva parroquia de San Juan El Bautista, se levantó un acta notarial el 1º de septiembre de 1853 donde se hacen constar los límites de la nueva parroquia.
El texto dice, en su parte relativa: “después de reconocidos los puntos limítrofes del nuevo curato que son por el sur el de la Venta de Cerda, donde va una línea oblicua que la une con el cerro más inmediato a la Alberca que termina en el punto de la Rinconada, el más oriental de la parroquia y de aquí, costeando la laguna de Caurio de su extremidad va otra línea que tocando el punto de las Mesteñas, termina en la extremidad norte del rancho de Casas viejas y de aquí otra que tocando por el Salto y el Corral de la Mula termina en el cerro del Cobre, de donde va otra que toca el Puerto de Chilchota y el de la Cruz de Carapan termina en la mencionada Venta de Cerda,
Parroquia y municipio coincidieron en un tiempo en territorio. Actualmente son diversos y ninguno de los dos está actualizado.
Espero lograr un plano municipal en breve, si el tiempo lo permite. Aunque en la globalidad actual, sólo sea romántica idea.

Su gente
Su gente, es buena como el pan.
En el siglo XVI, sólo existió en este valle una familia de seis miembros: Francisco, su esposa y cuatro hijos.
Del siglo XVII, por lectura, sé que la Estancia de Mary Ruiz hizo mucho ruido con sus 20 vacas chichihuas.
Del siglo XVIII, me sé por los libros, siete nombres y siete apellidos, de los primos hermanos entre sí, Cerda y Magaña, que en 1760 comparecieron ante el juez Antonio de Jasso.
En siglo XIX, la historia ya nos indica el censo de 1822 con 6,000 habitantes en Purépero, agrupados en la Vicaria, en la parroquia y en el municipio respectivamente.
En el siglo XX, como estribillo, se repetía en las escuelas, que Purépero tenía 11,105 habitantes,
En el siglo XXI, Purépero creció: 15,500 cristianos vivimos en el municipio, y de ellos 13,500 en la cabecera.
Su Cultura:
En 1579 no aparecía aún, la palabra cultura. Sin duda, Francisco vivió de la guerra y rezaba en extremeño, cambió las armas por el arado, practicaba el cuidado de sus caballos, cultivaba la tierra aunque no supiera escribir, esa era su cultura.
En 1660, la vida giraba alrededor de la Estancia de Mary Ruiz. ¿Matriarcado? Tal vez no, pero había carácter fuerte en la mujer. Se menciona que tenían 20 vacas chichihuas, nodrizas, se dedicaban al cuidado del ganado pues, cultivaban la tierra, rezaban y se entendían en extremeño, esa era su cultura.
En 1760, de 7 habitantes, sólo dos firmaron ante el Notario, los demás eran ágrafos. No obstante, hicieron crecer su tierra, eran agricultores, ganaderos, arrieros trotamundos, artesanos, migrantes, siempre buenos y callados.
Purépero dependió de Tlazazalca, en lo político y en lo religioso, hasta 1707, cuando por el Motín, las autoridades se cambiaron a la Piedad.
La autoridad parroquial regresó en 1719 a su sede, y Purépero siempre fiel, estuvo sujeto a Tlazazalca, hasta 1853 en que Clemente de Jesús Munguía lo erigió en parroquia, porque desde 1822 ya había 6 pureperenses por un tlazazalqueño.
Las costumbres regían la vida de los habitantes de este valle. ¿Se les hizo hábito? ¿Les produjo carencia de actitud jurídica?


Ciertamente que La ley del amor, la cristiana, ha estado cerca de ellos, pero ellos eran objeto y no sujeto de la parroquia.
La ley civil, no era leída, era exigida. ¿Por eso gana la fuerza de las costumbres?
¿Se habrá cumplido en nosotros aquella concepción de Rousseau: “el horror del pasado se convierte en olvido”?
Se repite la historia, Purépero fue próspero mediante al arriería. Entonces eran requeridos 21 mesones para hospedar a los arrieros. Ahora Purépero tiene más de dos docenas de centros de trabajo, entre fábricas y talleres, y aunque no sea jauja , es un pueblo que lucha fuerte en medio de la crisis general en que se debate México.
¿Por qué no da el estirón total nuestra gente? Modestamente creo que si cambiáramos la costumbre por la ley, como norma de vida, otro gallo nos cantara.
Hermanos en Dios: antes de terminar, les digo: no me ha hecho hablar la razón, no, de ninguna manera, lo único que me impulsó a referirme al suelo que aloja a esta gente buena como el pan y a sus costumbres-leyes, fue sólo por emoción, por mi amor al terruño, con el deseo vehemente, de que Protágoras, el asesor de Pericles, tenga relativa razón al decir que “el hombre es la medida de todas las cosas”, porque ahora veo, que las cosas son: la medida del hombre.